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lo bueno y lo nuevo (rima y juega feliz)

domingo, 8 de febrero de 2009


Me aburrooooooooooo- se oye una voz en la lejanía, -me aburrooooooo!!!-, insiste. -Sí, es que todos los días hago lo mismo, el mismo trabajo, la misma gente, la misma vida, me aburrooooooooooooooooooooooooooooooo!!!!
- Bueno pero ¿te gusta tu trabajo? - Claro, qué me gusta, yo lo elegí, y también me gusta mi gente y mi vida, pero me aburrooooooooooooo!!!

A mi me da, que en esta sociedad en la que vivimos (y voy a intentar no ponerme muy pesao) prima más lo nuevo que lo bueno. Nos enseñan que las cosas se agotan y hay que buscar nuevas (puro y duro mecanismo capitalista): se me ha quedado viejo el coche, uno nuevo, y el televisor, uno nuevo, y mi peinado, uno nuevo, siempre a la última que dura lo que alguna empresa saca una nueva última. Así vamos.

En el arte creo que pasa lo mismo. Poetas de 40 años no existen, o eres viejo y has aguantado para que te consagren, o eres poeta joven, poeta joven es una necesidad para la sociedad (premios para poetas jovenes, entrevistas, páginas y páginas en culturales...). Escriben mejor esos poetas jovenes, no, lo que pasa es que son jóvenes, el ser jóven, nuevo, es un valor añadido. Igual que las actrices de 40 a 60 años, hay papeles para ellas, no, queremos actrices jóvenes. El mercado se sostiene con lo nuevo no con lo bueno, si no al carajo.

En la impro es cierto que hay una necesidad de originalidad. Pero dónde se ve la originalidad. Para mí, y ojo que es mi opinión, cada uno la suya, la originalidad no se ve en los estilos nuevos que se inventan los equipos (que también), si no a la hora de crear historias, en el momento, en el instante esa es la impro. Me da igual que la impro se enmarque en una cosa muy original si la historia es la misma de siempre. El estilo es un continente (que además se trabaja en entrenamientos), la originalidad se ve en el contenido. Personalmente, no me cansaré nunca de ver, una narrada polaroid del verde, o una musical del fucsia, o una documental del lila, porque son buenos en ellas, las bordan, son geniales, y a mi la genialidad no me cansa. Como tampoco me cansaré de ir a ver un cuadro de Pizarro, ni un monólogo de Pepe Rubianes, ni de escuchar a Camarón, aunque sea lo mismo siempre, (estos son siempre iguales, en la impro se trabaja la espontaneidad en el contenido). Prefiero mil veces impros buenas a impros nuevas. La originalidad no tiene que ver con la novedad.
pd. la foto no es de los buenos ni de los nuevos... es de los viejos!!!!

copos de nieve

sábado, 31 de enero de 2009

Queridos miembros de este planeta tierra. Os amo. Os amo porque sois todos uno, os amo porque sois todos distintos, sois diferentes, sois como copitos de nieve, no hay uno igual.

A saber, en el match de improvisación hay: protagonistas que saben dejarse llevar por el resto de jugadores, rematadores expertos en chistes y ocurrencias rápidas que revientan la sala, guía historias que van llevando a los demas, crea objetos que están al quite y saltan a la que alguien necesita un árbol, una silla... También están los dramáticos que no tienen ni pizca de gracia (a caso la necesitan, hay que hacer reír siempre en el match), o los que tienen la vis cómica incorporada.

Luego, a parte de dónde nos resulte más fácil estár en la impro cada uno viene de un lugar: hay payasos, cuentacuentos, cantantes, acróbatas, monologuistas, bailarines, actores puros y duros, directores, hay incluso productores de teatro (qué peligro), también hay profesores, ingeniores, educadores, filólogos, dependientas, camareros...

Lo bueno del match es que un rematador no hace nada sin un guía que no hace nada sin un prota que no hace nada sin un crea objetos. Un monologuista no hace nada sin un payaso que no hace nada sin un cantante que no hace nada sin un bailarín, que no hace nada sin un filólogo. Lo que somos nos hace en el match, y el relacionarnos nos construye como equipo. En otros lugares del teatro yo puedo desarrollar mi ego, en el match yo puedo rebajar mi ego, porque entiendo que sin los demás no podré volar, y sin mi, los demás tampoco podrán.

Alguien decía hace poco que el naranja sin Rovi, sólo sería un buen equipo, y no habría ganado la liga. Creo que tiene razón, no la habría ganado. Tampoco la habría ganado sin Laura o sin Miguel. No la habría ganado sin Amparo o Jaime o Fo. No la habría ganado sin Carlota o Luca, o incluso los que no jugaron pero nos hicieron como Inés o Rubén o María. Nuestras diferencias nos complementan, si faltase uno no seríamos el equipo naranja y no habríamos ganado la liga. Porque quizá ahí esté el secreto, no en ser el mejor equipo, que creo que los hay mejores que el naranja, pero en saber trabajar unidos.