- Bueno pero ¿te gusta tu trabajo? - Claro, qué me gusta, yo lo elegí, y también me gusta mi gente y mi vida, pero me aburrooooooooooooo!!!
A mi me da, que en esta sociedad en la que vivimos (y voy a intentar no ponerme muy pesao) prima más lo nuevo que lo bueno. Nos enseñan que las cosas se agotan y hay que buscar nuevas (puro y duro mecanismo capitalista): se me ha quedado viejo el coche, uno nuevo, y el televisor, uno nuevo, y mi peinado, uno nuevo, siempre a la última que dura lo que alguna empresa saca una nueva última. Así vamos.
En el arte creo que pasa lo mismo. Poetas de 40 años no existen, o eres viejo y has aguantado para que te consagren, o eres poeta joven, poeta joven es una necesidad para la sociedad (premios para poetas jovenes, entrevistas, páginas y páginas en culturales...). Escriben mejor esos poetas jovenes, no, lo que pasa es que son jóvenes, el ser jóven, nuevo, es un valor añadido. Igual que las actrices de 40 a 60 años, hay papeles para ellas, no, queremos actrices jóvenes. El mercado se sostiene con lo nuevo no con lo bueno, si no al carajo.
En la impro es cierto que hay una necesidad de originalidad. Pero dónde se ve la originalidad. Para mí, y ojo que es mi opinión, cada uno la suya, la originalidad no se ve en los estilos nuevos que se inventan los equipos (que también), si no a la hora de crear historias, en el momento, en el instante esa es la impro. Me da igual que la impro se enmarque en una cosa muy original si la historia es la misma de siempre. El estilo es un continente (que además se trabaja en entrenamientos), la originalidad se ve en el contenido. Personalmente, no me cansaré nunca de ver, una narrada polaroid del verde, o una musical del fucsia, o una documental del lila, porque son buenos en ellas, las bordan, son geniales, y a mi la genialidad no me cansa. Como tampoco me cansaré de ir a ver un cuadro de Pizarro, ni un monólogo de Pepe Rubianes, ni de escuchar a Camarón, aunque sea lo mismo siempre, (estos son siempre iguales, en la impro se trabaja la espontaneidad en el contenido). Prefiero mil veces impros buenas a impros nuevas. La originalidad no tiene que ver con la novedad.

